Mijo, cuídeseme mucho.

Solía decirme mi abuela:

Mijo, cuídeseme mucho.


Báñese mijo, lo veo triste, un bañito con agua calientita le caerá bien, ande, usted sólo, apapachese el alma.
Póngale hierbitas, ellas son sabias, ellas son también abuelas.

Y si está triste, póngale manzanilla y hierbas de San Juan, ellas lo van a acariciar.
Cuando esté ansioso, póngale albahaca y unas ramas de lavanda y se me calmará.
Si está nervioso, póngale romero con lavanda,
me lo van a relajar.

Si está con muina, póngale hierbabuena,
se me tranquilizará.
Cuando esté con miedo, póngale ruda,
me le va a acompañar el alma.

Ellas son sabias, ellas son medicina
para el alma, ellas son sus hierbas.

Mijo, cuide su calor, en un corazón calientito no entra la tristeza, la ansiedad, la intranquilidad y el miedo.
Mijito, no se me olvide de cuidar su calor, apapache de vez en cuando su corazón…

Autor desconocido

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