Que nunca se acabe la ilusión

Quien diría que hubo una vez que bajamos, emocionados, a buscar los regalos que nos dejaban los Reyes Magos… y que sería la última.

Si nos hubieran dicho cuando que aquella sería última vez que dejáramos agua para los animales, galletas para los Reyes, y la carta bajo el árbol, ¿lo habríamos pasado igual? ¿habríamos corrido igual, a toda velocidad, para abrir los regalos, sin fijarnos en la sonrisa de nuestros hermanos o de nuestros padres? ¿No habríamos atesorado cada segundo, asegurarnos de guardarlo todo para siempre en lo más profundo del corazón? ¿No habríamos observado cada detalle, cada adorno navideño, percibido con toda atención el olor a árbol de navidad?

¿Quién diría que aquello se acabaría tan pronto? ¿Quién diría que todas esas hermosas emociones pasarían a ser efímeros recuerdos? Recuerdos que, a pesar que dibujarnos una sonrisa en la cara, vienen acompañados de una nostalgia casi insoportable, pues si de algo tenemos certeza, es de que esas épocas no volverán…

..porque los Reyes no le traen a los niños y niñas grandes.

¿O sí?

Este Día de Reyes, queremos invitarlos a vivir cada día con la inocencia, la alegría, y la emoción tan pura de cuando eran niños. Encontremos regalos en lo cotidiano. En vivir. Recuerden cuando ustedes pusieron la expresión de la cara del pequeño de la foto, y vivan como si cada día, cada experiencia, cada sentimiento, pudiera esfumarse en cualquier momento. Atesoren cada instante en sus corazones, porque así como pasó de rápido el tiempo entre que recibimos nuestro ultimo regalo de Día de Reyes, así de rápido pasa la vida.

Una vez que aprendamos a ver la vida con esos ojos de niño emocionado, y una vez que entendamos que la vida se va tan rápido como se va la niñez, entenderemos que cada día, cada experiencia, es un regalo de los Reyes Magos.

Articulo con fin de entretenimiento y lectura.

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