Sí, yo soy el hombre que le quita el sueño a tu mujer.

Hermosa reflexión que llego a mi de forma inesperada u me encantaría que lo leyeras.

SOY EL OTRO

Sí, yo soy el hombre que le quita el sueño a tu mujer, yo soy el responsable de las ausencias justificadas y de las risas al checar su celular. Agradece, gracias a mi tu esposa se porta cariñosa y amorosa sin razón aparente. La conciencia.

Y lo confieso, soy un cínico, un cínico en potencia pero ahora quiero que te preguntes ¿qué hiciste para que tu esposa buscara a ‘otro’?, o mejor dicho ¿qué no hiciste?. Si ella decidió correr a mis brazos fue por algo. Le dí lo que no encontraba en su casa, le dí lo que tu no le has dado .

Hay algo en ella que me fascina. Me propuse tenerla cerca, tener una relación con ella y al final lo conseguí.

Como todo un conquistador me dí a la tarea de ganarme su confianza con detalles, llamadas, palabras bonitas y todas aquellas cursilerías que le encantan a las mujeres. ¿Y sabes algo? Te la quité

La primera vez que me llamó para preguntarme en dónde estaba, supe que ya ‘había caído’. Si no estaba enamorada por lo menos estaba ilusionada conmigo. Había conseguido algo y tenía que aprovecharlo. Conseguí lo que tú hace mucho habías conseguido, pero a diferencia tuya, yo si lo iba a aprovechar.

Con un poco de trabajo conseguí que se entregara a mi, no solo en cuerpo, sino en alma. Nuestros cuerpos se fusionaron; eramos una solo persona entregada a la pasión, al deseo, a aquello que la sociedad considera prohibido.

Varias tardes la pasamos juntos, besándonos, acariciándonos, amándonos. Apurados aprovechábamos cada segundo, cada minuto que pasábamos juntos. Mientras tú, iluso, creías que la tenías segura. Yo sabía que nunca te iba a dejar, que su cuerpo estaría contigo, pero ¿te digo algo?, se que su corazón me pertenece, estoy seguro que me quiere.

El ver cómo se las arreglaba para salir de su casa, las justificaciones que tenía que inventar y saber que para ella era un riego estar conmigo, hacia que me sintiera importante. Cada encuentro tenía que pasar por varios obstáculos, tenía que superar varias pruebas. Nosotros los superábamos, así de grande era nuestro amor.

La sociedad juzga, señala, discrimina. Las mujeres no tienen derecho a equivocarse, se les obliga a permanecer en un matrimonio, soportar, esperar a que sea el hombre quien las abandone. Se que ella disfrutó hacer algo que estaba mal visto.

En sus conversaciones me decía lo mal que se sentía por nuestra relación, yo la consolaba, a fin de cuentas lo que uno debe de buscar es su felicidad
Se que me odias, y que soy o seré la causa de todos tus pesares, pero acuérdate que las relaciones son de dos y si un tercero se mete, es porque había espacio para que entrara, espacio que me dejaste tú.

Guadalupe Reyes.

Articulo con fin de lectura y entretenimiento.

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