Te prestare un hijo.

Y el señor dijo: «Te prestaré un hijo mío, para que lo ames mientras viva. Podrá ser un mes, seis meses, siete años, diez, treinta años o más tiempo, hasta que lo llame. ¿Podrás cuidarlo?

Quiero que aprenda a vivir, he buscado un maestro y te elegido a ti…¿Le enseñarás?

No te ofrezco que se quedará contigo, sólo te lo presto, por un tiempo.
Porque lo que va a la tierra, a mí regresa. Él te dará ternura, alegría y todo el amor de su juventud. Y el día que lo llame, tú no llorarás, ni me odiarás por regresarlo conmigo.

Su ausencia corporal quedará compensada con los muchos y muy agradables recuerdos, y con ello tu luto será más llevadero; y habrás de decir con agradecida humildad…

¡Hágase Señor tu voluntad, y no la mía! «

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  1. Juan Oswaldo Villavicencio Cordova octubre 6, 2020

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