Yo creí que mi esposo me amaba.

!!!Shhhh¡¡¡ Guarda silencio me decía a mi misma tragándome mis quejidos, no querrás que todos sepan que él te golpea.

¿Cómo alguien tan hermosa como yo, tendría un patán como esposo?

Al día siguiente me maquille, me puse mis lentes más grandes y salí a comprar el súper, me sentía adolorida, tomé mi camioneta y fui al súper más lejos que me encontré, no quería que nadie me viera.

Mi esposo me llamó para ver donde andaba, el celular se me cayó pues de solo escucharlo mis manos temblaron, inmediatamente lo recogí y le llamé, pero no contestó.

Me asusté y empece a llorar, sabía lo que me esperaba por no haber contestado, sentí ganas de huir, así que me calmé, tomé valor y fui a casa de mis padres, los vi y sentí ganas de abrazarlos y contarles mi desdicha, pero ellos solo me vieron e hicieron una mueca, me invitaron a pasar y comer algo, les pregunté si sucedía algo, a lo que ellos me dijeron que mi esposo John, les llamó para decirles que yo no quise contestarle el teléfono por andar de loca con varios hombres, yo les dije que no era verdad, que el celular se me había caído, pero ellos me miraron y dijeron que John era un buen hombre, trabajador y que nada me faltaba, que si él me llamaba, yo tenía que contestar y no andar en otras cosas.

En ese momento sentí mi corazón romperse, solo sonreí, los abrace y me despedí, en eso mi padre dijo que por qué no me quitaba los lentes y mi madre le dijo que John me había llevado al oculista y que tenía prohibido quitarme los, en ese momento entendí que John tenía a mis padres totalmente ciegos e incluso se negaban a ver la tristeza que emanaba mi ser.

Volví a casa triste, ahí estaba él ya esperándome, me tomó de los cabellos, me dijo zorra y no sé que más, porque perdí el conocimiento.

Al día siguiente desperté desnuda en mi cama, estaba mi cuerpo con moretones y una nota en mi buro que decía que tenía prohibido salir o usar el celular mientras el no estaba.

Estuve así 6 semanas, hasta que él me dijo que tendría un viaje de negocios, que tenía prohibido salir hasta que él regresara.

Mis moretones casi no se veían, así que suspiré porque estaría en casa sin él.

Y aunque no salí de casa, me sentía feliz porque él no estaba a mi lado, pero después de un mes volvió.

Me trato dulcemente e incluso me llevó flores, a los 3 días de su llegada tuve un mareo, fui al doctor y me dijo que tenía tres meses de embarazo, sentí miedo y un alivio, si hubiera tenido un mes, estoy segura que él hubiera creído que no sería suyo.

Él se puso feliz, y durante meses fue el esposo perfecto, hasta volví a sentir amor por él.

Cuando nació Diana, él fue el más feliz, tanto que durante sus primeros 5 años no hubo más golpes, hasta que en el siguiente cumpleaños de Diana, Joseph el hijo de mi vecina tomó de la mano a nuestra hija y beso su mejilla, lo que fue un bello momento para los dos niños, se tornó en una pesadilla para mí al terminar la fiesta.

Me golpeó y pateó repetidas veces, me decía que de seguro yo le inculcaba a nuestra hija a ser una zorra como yo, me golpeó hasta cansarse, Dianita gritaba y lloraba.

Él la miro y la golpeó en su rostro, la tomó de los cabellos y la encerró en su recámara, después fue por mí , tomó un cuchillo, me jaló el cabello y lo acuchilló hasta dejarlo horrible, y mi cara alcanzó a salir lastimada, al igual que mi mano derecha, él me miró y dijo que antes que un maldito le robara a su princesa, él la mataría, fue a su recámara, pero en ese momento sentí un fuego quemar mis entrañas, saqué el cuchillo más grande, corrí hacia él y lo apuñale hasta cansarme.

Después de un rato, reaccioné, lo llevé a la cocina y lo corté en mil pedazos, limpié toda la sangre, metí todo en bolsas grandes, y las enterré en la tumba de un tío mío, que murió años atrás.

Regresé a casa y le dije a mi hija que su padre se fue de la casa unos días, pues estaba arrepentido de haberle pegado.

Pasaron los años y vi a mi hija crecer feliz, ya no volví a casarme, jamás quise volver a saber de hombres.

Diana se comprometió con, Eduardo un joven ingeniero, apuesto de buena posición social, mi hija se veía plena y feliz.

Preparaban lo de su boda, cuando mi hija tropieza y le tira un poco de vino en su camisa, Eduardo enojado la toma del brazo y le susurra algo en el oído, y mi hija comienza a derramar lágrimas silenciosas, se limpia y sonríe de nuevo al voltear a verme.

Yo no dije nada, también sonreí.

Al día siguiente mi hija, Diana es llamada por sus suegros para ver si su hijo no estaba con ella ya que no llegó a dormir, ella les dice que después del ensayo de la boda él se fue, pasaron días y él no apareció.

Le pregunté a mi hija, si no estaba triste por la desaparición de su prometido, Diana me dice que no, porque ella sabía donde estaba, yo le pregunté ¿Dónde? y ella me contestó, «Está de viaje al igual que mi padre, por maltratar mujeres».
Yo me puse nerviosa, Diana me dice que ella sabía todo, pues vio como asesinaba a su padre para protegerla, y ahora ella no permitiría que otro patán la tratara igual como su padre me trató a mí.

Ahora las dos guardamos un secreto, y ambas visitamos de vez en cuando la tumba del «tio».
Cuando las pesadillas nos asaltan volvemos al lugar donde están ellos, solo para comprobar que se sigan pudriendo en esa tumba

Relato corto

Autor desconocido.

Articulo con fin de entretenimiento y lectura.

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