Cuando te lamentes por no tener «nada» estas fiestas…
Llámame para explicarte que las nadas son mucho más que cenas, regalos, ropa o parejas; Dejame llevarte a los pasillos abarrotados de los hospitales donde se reza, se llora y se contiene la respiración al mismo tiempo, cada que sale un médico con semblante serio a dar una mala noticia.
Déjame ser tu fantasma que te lleve a mirar las prisiones, donde los ojos se llenan de pérdida, de esperanza y sueños rotos por una mala decisión, tomada con la rabia y la ciega necesidad.
Quiero que mires en la ciudad bajo el frío o el calor, a los vendedores de flores y dulces con sus hijos a cuestas,
a los sin techo, a los hambrientos, a los que están revisando la basura, a los que se ahogan en alcohol porque es demasiado, a los que son olvidados, apartados, exiliados en un geriátrico, de eso que hasta ayer, llamaban su hogar.

Quiero llevarte a los cementerios con tumbas sin nombre. A las pizarras de corcho con los letreros de desaparecidos uno sobre otro, sobre miles. A las agencias del ministerio donde se encarpetan las tragedias. A los asilos que acumulan tristezas. A los orfanatos con desahogo.
Quiero que mires todo eso y me digas que no tienes nada, desde tu cuerpo bañado, comido y abrigado.
Desde tu respiración despreocupada de quien pega sin culpa la cabeza en la almohada. Tú no tienes nada: Se te ha dado todo!!!!!!
Ahora, Agradece!!!